viernes, junio 01, 2007

Carta - César Moro

III

Te quiero con tu gran crueldad, porque apareces en medio de mi sueño
y me levantas y como un dios, como un autentico dios, como el único y
verdadero, con la injusticia de los dioses, todo negro dios nocturno, todo
de obsidiana con tu cabeza de diamante, como un potro salvaje, con tus
manos salvajes y tus pies de oro que sostienen tu cuerpo negro,

me
arrastras y me arrojas al mar de las torturas y de las suposiciones.


Nada existe fuera de ti, sólo el silencio y el espacio. Pero tu eres
el espacio y la noche, el aire y el agua que bebo, el silencioso veneno
y el volcán en cuyo abismo caí hace tiempo, hace siglos, desde antes
de nacer, para que de los cabellos me arrastres hasta mi muerte.

Inútilmente me debato, inútilmente pregunto. Los dioses son mudos;
como un muro que se aleja, así respondes a mis preguntas, a la sed
quemante de mi vida.

¿Para qué resistir a tu poder? Para qué luchar con tu fuerza de
rayo, contra tus brazos de torrente; si así ha de ser, si eres el punto,
el polo que imanta mi vida.


Tu historia es la historia del hombre. El gran drama en que mi existencia
es el zarzal ardiendo, el objeto de tu venganza cósmica, de tu rencor de acero.
Todo sexo y todo fuego, así eres. Todo hielo y todo sombra, así eres:
hermoso demonio de la noche, tigre implacable de testículos de estrella,
gran tigre negro de semen inagotable de nubes inundando el mundo.

Guárdame junto a ti, cerca de tu ombligo en que principia el aire;
cerca de tus axilas donde se acaba el aire. Cerca de tus pies y cerca de
tu manos. Guárdame junto a ti..


Seré tu sombra y el agua de tu sed, con ojos; en tu sueño seré aquel
punto luminoso que se agranda y lo convierte todo en lumbre; en tu
lecho al dormir oirás como un murmullo y un calor a tus pies se anudará
e irá subiendo y lentamente se apoderará de tus miembros y un gran descanso
tomará tu cuerpo y al extender tu mano sentirás un cuerpo extraño, helado:
seré yo. Me llevas en tu sangre y en tu aliento, nada podrá borrarme.

Es inútil tu fuerza para ahuyentarme, tu rabia es menos fuerte que mi
amor; ya tú y yo unidos para siempre, a pesar tuyo, vamos juntos. ..

En el placer que tomas lejos de mi hay un sollozo y tu nombre.
Frente a tus ojos el fuego inextinguible.

18 de junio de 1939
 
posted by Octavia at 11:05 p. m., |

2 Comments:

Tienes cosas preciosas en este blog...
no entiendo comoalgunas no tienen ningun comentario...
un besazo y nos leemos por el ciberespacio
;-)
gracias.... supongo que se debe a que no dejo muchos comentarios en otros blogs, por ende no hay forma que se haga conocido el mío.. o que sé yo.. además no siempre lo bueno le gusta a la gente.. ya ves.. jaja.... nos leemos